Esta querida marca de Nueva York está tan fuertemente asociada con los tejidos de punto, los tonos neutros y la serenidad que incluso los pequeños cambios generan grandes repercusiones, por lo que ver un look confeccionado con tejido metalizado plateado es toda una novedad. Parece que Lauren Manoogian y Chris Fireoved se convirtieron en metaleros —de la variedad textil— para su colección de primavera.

Su objetivo, según este último, era crear una "historia textil dinámica". Y es verdad que los puntos formaban parte de la mezcla en lugar de ser el personaje principal, pero se aplicaron las mismas técnicas, como el nudo, tanto a los tejidos planos como a los de punto. La textura sin estructurar fue el mensaje principal.

Muchos de los materiales tejidos en telar estaban arrugados o presentaban bordes sin terminar y deshilachados; el arrugado fue posible gracias al uso por parte de Manoogian de tres tipos diferentes de tela tejida con metal. Como dato curioso, Fireoved hizo una prueba con un imán e informó de que el contenido de metal no era suficiente para provocar una reacción.

Un top estilo tank de Lurex color estaño se combinó con lo que Manoogian denominó los "primeros vaqueros de verdad" de la marca. Tienen un corte relajado. Tanto un chaleco amplio con hombreras como los grandes pantalones que lo acompañaban presentaban bordes deshilachados.

Esos pantalones con un detalle doblado parecían tener las piernas envueltas, pero Manoogian explicó que se trataba de "un enorme tablón invertido" que creaba ese efecto. Cuando se combinó un sombrero de ala, hecho en colaboración con el sombrerero japonés Kijima Takayuki, con una chaqueta corta y abullonada de color caqui, el resultado fue una especie de aire marinero exclusivo de ese look.

De hecho, la colección desprendía cierta sequedad que se manifestaba, por ejemplo, en un chaleco aireado tejido a mano con tiras de tela que recordaban a la rafia. La alternativa de Manoogian al aire acondicionado fue un tejido de punto lleno de agujeros cuidadosamente diseñado: la diseñadora explicó que estos vacíos en forma de topitos no se cortaron, sino que se tejieron a mano en el telar.

También cabe destacar la incorporación de más prendas para hombre. Uno de los beneficios de tener una tienda es que Manoogian y Fireoved pueden observar cómo interactúan los clientes con las prendas.

Fireoved compartió esta interesante observación: "Teníamos la idea de que para la ropa de hombre simplemente haríamos tallas más grandes... pero en realidad se está convirtiendo en algo donde los hombres compran las tallas más pequeñas y las mujeres vienen a buscar algo más holgado. Está funcionando de una manera que no esperábamos".

A menudo es el elemento sorpresa el que mantiene las cosas interesantes, y eso es lo que los pliegues metálicos, presentes en todo, desde gabardinas hasta bonitos vestidos de paneles tipo collage, aportaron para la primavera.