Un oficial de policía surcoreano admitió que cerró casos de personas desaparecidas sin investigarlos debidamente porque quería evitar hacer el trabajo. El agente, a quien las autoridades identificaron únicamente por su apellido Bu, dijo falsamente a las familias que las personas desaparecidas estaban a salvo y no querían ser contactadas, e introdujo información falsa en los registros policiales.

Tras las crecientes críticas públicas, las autoridades comenzaron a reabrir los casos de personas desaparecidas en la isla de Jeju, donde Bu estaba destinado, y hasta ahora han encontrado cuatro cuerpos, incluidos dos correspondientes a personas cuyos casos Bu había cerrado sin comprobar adecuadamente su situación.

El escándalo ha llevado a una revisión más amplia de los casos que manejó Bu y ha renovado las críticas contra el sistema policial de Corea del Sur.