KINGSTON, Jamaica -- Un acuerdo para aceptar migrantes expulsados por Estados Unidos está desatando protestas por parte del principal partido de oposición de Jamaica y una gran variedad de otros grupos. El acuerdo fue firmado el 10 de junio por EE. UU. y Jamaica, que esta semana finalizó normas destinadas a disipar la ira pública al respecto.

El convenio permite a la administración Trump enviar migrantes no jamaicanos a la isla en ruta hacia sus países de origen. Jamaica se une a cerca de 30 naciones que han acordado aceptar migrantes expulsados por EE. UU.

El opositor Partido Nacional del Pueblo (PNP), de centroizquierda, junto con organizaciones cívicas, comentaristas y miembros de la diáspora jamaicana, exige que el gobernante y conservador Partido Laborista de Jamaica vaya más allá de las normas de esta semana y revele los detalles del acuerdo.

Funcionarios del PNP afirman que les preocupa la presión sobre los recursos y la seguridad nacional, así como las protecciones de derechos humanos para los migrantes. También han expresado temores de que Jamaica pueda incurrir en costos inesperados o recibir a personas con antecedentes penales.

«Simplemente no confiamos en lo que dice el gobierno», dijo el obispo Alvin Bailey, líder de una alianza de iglesias evangélicas. Los ministerios de seguridad nacional y asuntos exteriores de Jamaica han señalado que las nuevas reglas estipulan que EE. UU. asumirá el costo del acuerdo y no enviará a ningún migrante con antecedentes penales.

Jamaica también dice que la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de la ONU atenderá las necesidades de los migrantes mientras estén en el país. El portavoz de seguridad nacional del PNP, Fitz Jackson, afirmó que los ciudadanos deben saber lo que su país ha acordado.

El documento que establece el acuerdo también debe ser aprobado por el Parlamento, indicó. «Se le pide a los jamaicanos que confíen en un documento secreto que afecta su seguridad, sus comunidades y sus servicios públicos», señaló Jackson.

La ministra de Asuntos Exteriores, Kamina Johnson Smith, declaró que Washington se opone a que los detalles se hagan públicos. El Departamento de Estado indicó que no hace comentarios sobre comunicaciones con otros gobiernos.

«Por lo general, no han publicado sus acuerdos y no han accedido a publicar este», afirmó Johnson Smith.